Recibir un diagnóstico me ayudó a entender cada parte de mi e integrarlas en una sola. Ahora viendo hacía atrás veo las muchas posibilidades que tuve en mi vida. Osea que la respuesta a ¿quién soy yo? es realmente el conjunto de decisiones que he tomado en mi vida. Está semana consideré una oportunidad que podría haber elegido, el seguir mi pasión por aprender de ciencia. ¿Qué hubiera pasado? Probablemente nunca hubiera entrado en la crisis que me hizo empezar todo este proceso de autoconocimiento. No tendría la familia que tengo, probablemente viviría una vida llena de rutinas y control, llena del silencio que la maternidad no me deja tener. Y pues a una versión pasada de mi le hubiera gustado eso, a la vez me hubiera sentido tranquila de cumplir las expectativas de mi familia con respecto a mi educación y mi “potencial” intelectual. Pero no hubiera podido cumplir el sueño que mi yo de adolescente siempre tuvo de poder tener una familia en donde pudiera aplicar buenos principios de crianza, donde no tuviera miedo de ser yo misma y de cumplir expectativas, y sobretodo de sentirme amada. Y la verdad es que nunca me había sentido tan amada como ahora que mi esposo y yo hemos pasado por dos post partos, diversas situaciones económicas, una depresión post parto, un diagnóstico de autismo, etc. Ahora, no vivo bajo ninguna expectativa, y si estudio o trabajo en algo ya no sería por miedo a complacer a nadie más que a mí misma.
Buscando responder la pregunta inicial, expongo una historia más. Cuando salí del colegio, me dije a mi misma “ahora voy a ser una Ximena diferente” y wow fingí por mucho tiempo ser muy social y aprendí muchísimo que no sabía de ese mundo. Pero la pandemia y la maternidad me hicieron chocar con mi realidad, sin tiempo a solas ni silencio para descansar de “ser social”, me dieron la bienvenida a los burnout y meltdown. Y ahí inició mi camino a conocerme, quitando todas las expectativas propias y de los demás, sin acordarme cómo fingir bien, reconociendo mis limites y permitiéndome pedir ayuda. Tratando de integrar mi hemisferio derecho de emociones con el hemisferio izquierdo de razonamiento en mi cerebro, entendiendo qué es lo que siento y por qué.
Entonces ¿Quién soy realmente? Soy quién decido ser cada día. No todos los días voy a sentirme igual, y está bien honrar mis emociones.
Leave a comment