¿Llorar por unos espaguetis derramados?

Así es como se ve un meltdown en mi día a día.

Tenía que cocinar para tres personas más de lo normal. Eso implica en mi mente mayor logística para poder preparar la comida diferente de mis hijos (apta para bebé) y luego para darle de comer a los dos mientras atendía sola las visitas. Así que mi plan incluía limpiar el día anterior y tener todo listo, cocinar lo más posible antes de la hora de almuerzo. Y en eso estaba, dando desayunos mientras empezaba el almuerzo. Y cuando estuvieron listos los macarrones, coloqué mal el escurridor y los macarrones terminaron por toda la pila.

Me paralicé, y en eso vino a mi mente lo que había hablado con la psicóloga justo el día anterior, no quedarme en el problema tanto tiempo y pasar a la solución. Entonces ok, la solución era recoger y empezar a cocinar más. Lo intenté, pero no podía moverme y cada vez tenía más ganas de llorar. Todo el planeamiento para que me alcanzara el tiempo ahora se había alterado, y ni hablar del desperdicio de comida. Entonces decidí aceptar mis sentimientos y dejar salir el llanto, ahí de pie inmóvil y con los puños apretados, mi hijo pidiéndome jugo y yo sin poder responderle. Hasta que mi esposo escuchó, llegó me abrazó fuerte y un largo rato y empezó a cocinar los nuevos. Poco a poco acepté lo que pasó y pude pasar a la solución, aunque aún me sentía estresada y decepcionada de mi misma.

Trato de hacer lo posible para que estos episodios no sucedan, en el ámbito de prevención. Monitoreando mis niveles de ansiedad y estrés, pero a veces solo pasan.

Leave a comment

Design a site like this with WordPress.com
Get started