Depresión postparto

La época más oscura de mi vida honestamente. No sabía si algún día iba a dejar de sentirme así, aunque ese era mi mayor deseo.

Mi pelo hecho un solo nudo porque no tenía tiempo ni ganas de peinarme, enojada con todo mundo todo el tiempo, noches largas llenas de lágrimas porque me sentía inservible y un estorbo, porque no podía hacer todo lo que quería.

Con el nacimiento de mi hijo vinieron demasiadas cosas en las que perdía el control. Hay algunas cosas propias del postparto, como horas de dormir totalmente variables, olvidarse de uno mismo y de la pareja y enfocarse en ser mamá perfecta. Pero hay otras que yo siento que si hubiera tenido un diagnóstico y herramientas para el autismo desde antes, hubiera podido afrontar mejor. Cosas como el orden y limpieza de la casa (esta es la mayor dificultad, y hasta el momento), a quién veíamos, cuando salíamos y llevar todo lo ocupaba para estar limpios, acomodarnos a los planes de otros en días festivos, etc.

Todas estas cosas se salían de mi control y ahora no tenía tiempo para estar sola. Y en el postparto me llevó demasiado tiempo descubrir que lo que necesitaba era tiempo totalmente sola para poder sentirme mejor. Ahora sé que el silencio es básico para mí y mi autorregulación. Cuando identificamos que eso era lo que ocupaba, entonces tuve que aceptar que tenía que pedir ayuda para poder estar sola. Y que además, debía pedir ayuda para que mi casa estuviera lo suficientemente limpia para que en el tiempo que estaba sola no corriera a hacer maratón de limpieza. No siempre pasaba, porque el maratón de limpieza a veces es mi cosa favorita para hacer cuando estoy sola. Pero el punto es que necesito el silencio y no estar siendo tocada constantemente para poder mantener mi paz interior.

Hacer esto me ayudó drasticamente a sentirme más feliz. Ahora con dos niños, donde tener el control es imposible, agradezco tener las herramientas para regularmente, saber mi límites y saber pedir ayuda. Herramientas como tener una muchacha de total confianza que hace limpieza general una vez a la semana, llevar a mi hijo al kinder cuatro horas tres veces por semana, la crianza respetuosa que me enseñó a elegir batallas sabias y no obligar a mi hijo a hacer siempre lo que yo creo que debe hacer (como cuáles zapatos debe usar), no tener un corazón en guerra con mis hijos (osea no verlos como un obstáculo para mi paz, por el ruido y desorden que hacen, sino buscar los momentos adecuados para regularme y aprender a dejar ir algunas cosas como tener el piso limpio y sin pelos de perro 24/7). Los fidget toys, fitball y los libros son mis compañeros de autorregulación. Y la última herramienta que voy a mencionar creo que es muy importante, las perlitas de lavanda y menta de DoTerra, que me ayudan a relajarme cuando el día requiere demasiada interacción social o muchas actividades, como ir al supermercado, a la iglesia, o cuando llevo varios días seguidos visitando familiares. Estas cosas y el apoyo que he permitido que mi familia me de, definitivamente han hecho mi segundo postparto una época feliz.

Un postparto siempre va a ser algo difícil, y considero que es algo que en general se habla muy poco, se romántica demasiado y se minimizan las emociones y hormonas que afloran en este tiempo. Pero podemos prepararnos para que sea un poco menos difícil y más llevadero al conocernos mejor y saber nuestros límites y necesidades. En mi caso el autismo hace que mi necesidad de soledad y silencio sea intensa, pero toda mamita merece tiempo personal para realizarse como persona.

Leave a comment

Design a site like this with WordPress.com
Get started